
Puede parecer extraño, pero esta ciudad es mi mejor revulsivo. Y lo digo con conocimiento de causa...No quiero adular, pero París es una ciudad excepcional. Una ciudad que asoma la cabecita por detrás de un gran telón rojo que anuncia una obra prometedora en la que eres el úlitmo figurante de una extraordinacia producción, que no es otra que la del ensueño.La ilusión que envuelve la inocencia del niño pionero que todos llevamos dentro, perdido en algún recoveco de nuestra insignificante realidad y que siempre nos devuelve la magia, la sorpresa, la alegría y la emoción...
Quizás sea una quimera. Pero la vida, a veces, no es más que ver cómo nuestros sueños se cumplen o se rompen. Y todo, siendo espectadores en primera fila.
París, he de confesarlo...siento devoción por ti. Je t'aime.
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